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GOZO… ¿En medio de Un Terremoto?

publication date: Jan 25, 2010
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author/source: Yamilett Orduña
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Por Yamilett Orduña

Educación en Valores

     No había podido sentarme a terminar este escrito… Llevo una semana abriendo y cerrando la página del Word donde redacto… ¿y sabes? No es porque no tuviera cosas que escribir, de hecho, si vieras esta página ahora mismo, podrías encontrar montones de ideas dispersas justo aquí abajito de este párrafo.  Mira, échale un vistazo:

     Muertes, ayuda, escala de Richter, heridos, Puerto Príncipe, catástrofe natural, asistencia pública, Haití, fosas comunes, pérdida de viviendas, terremoto, centros de acopio, país devastado, estadísticas, heridos, ayuda masiva, cadáveres, ONU, llanto, tragedia… ¿Gozo?

     Madrugada, juego, alcohol, carreras, accidente ¿gozo?, base de concreto, Las Torres, ambulancias, preguntas, tránsito, muerte, funeral, llanto, devastación familiar… ¿gozo?

     Efectivamente, tenía en mi corazón la firme convicción de transmitir un mensaje sobre ese maravilloso regalo llamado Gozo… y entonces,  se me presentan enfrente, dos de los acontecimientos que podrían hacerme sentir muchas cosas de primera instancia, tristeza, desolación, necesidad, inconsciencia juvenil, devastación familiar… pero ¡Gozo! ¿Cómo podría encontrar Gozo en medio de un terremoto?

     Cualquiera que sea la magnitud del movimiento, independiente del grado de la escala con la que se mide el impacto y sin tomar en cuenta el tipo de catástrofe que se experimente; ya que un sismo puede llegar a ser tanto físico, como del tipo emocional… En un terremoto, ¿podría ser posible encontrar entre los escombros esa chispa que enciende la Fe?

     Voy a platicarte la historia, como me sucedió a mí, porque fue la perspectiva que yo viví, te imaginas entonces, ¿cuántas versiones se pueden tener del mismo suceso? En fin…

      Hace ya varios días, mi hermana me hizo llegar a mi correo electrónico de Hotmail un video de imágenes impresionantes sobre la isla caribeña de Haití.  Te confieso que no terminé de verlas,  no soy de mente fría y amarillista que gusta de ver imágenes sangrientas donde al rojo vivo se vislumbre el dolor, por eso, después de los primeros segundos, me fue suficiente para entender la magnitud de la tragedia.

     El día siguiente a través del periódico, mis hijos recogieron nuevamente los acontecimientos llevándolos a una charla familiar durante el camino hacia el colegio, la noticia citaba algo así:

     “Un terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter sacude Haití, destruye el centro de la capital (Puerto Príncipe) y provoca una gran catástrofe.  Funcionarios del gobierno estimaron en 50 mil los muertos y en 250 mil los heridos a causa de la catástrofe natural.

       Cerca de un millón y medio de personas perdieron sus viviendas. Los cadáveres de más de 15 mil muertos fueron retirados de las calles y sepultados.  Grandes fosas comunes fueron abiertas en un descampado a unos 10 kilómetros de la capital, a donde están llevando los cadáveres en camiones de carga y sin registro alguno”.

       Decidí hacerles a mis hijos unas preguntas de reflexión, ellos no conocen Haití,  y tampoco estaba segura si podrían ubicarlo en un  mapa siquiera, además  la distancia tanto física como emocional, ¿te has dado cuenta que desensibilizan a cualquiera de la tragedia?, no obstante, creí que era importante llevarlos a comprender el dolor ajeno… Entonces fue que les cuestioné: Si ustedes fueran unos niños que viven en Haití, y han quedado sin familia, ni hogar, ni sus amigos… ¿qué creen que necesitarían en primer lugar en estos momentos?

     Mis hijos habían quedado impactados por la foto que se publicó en la prensa, así que yo creo que por eso su respuesta inmediata fue se sobrevivencia, Eloy me respondió: Agua y Comida. ¿Qué tipo de comida? Les sugerí;  y Daniel me dijo galletas, o mejor granolas, más nutritivas; entonces David sugirió: Mami, por qué no esas galletas que nos das con proteína (a mis campeones, les compro una marca de productos nutricionales de la marca Gia, llamadas Cookid que son galletas con chispas de chocolate y aminoácidos esenciales que podría ser un auxiliar en el crecimiento de los niños y el buen funcionamiento del sistema inmunológico y linfático.  Y a esas galletas se referían)

     Entonces les invité a que llevaran la propuesta a sus maestras; aunque honestamente, te comparto que no fue necesario, pues el colegio mismo ya había organizado una campaña de recolección para apoyar a nuestros hermanos. Ese mismo día, recuerdo que me di el tiempo para enviar un mensaje al director de la compañía de estos productos, y le expliqué de forma muy sencilla la conversación que había tenido con mis hijos, y cómo ellos habían llegado a la conclusión que sus productos eran una buena opción de apoyo ante tan grande necesidad en Haití.

      Es difícil explicarlo, pero ver a mis hijos reflexionando sobre la forma de apoyar a otros a través de una tragedia, observar a tantas familias unidas en un colegio llevando provisión para apoyar a los hermanos en la necesidad, y  recibir aquel mensaje del director de la compañía de Gia diciendo: “Hay propuestas que no pueden rechazarse, cuenta con que voy a trabajar en esto”… me hicieron vislumbrar una chispa en medio de los escombros.

     Días más tarde, estaba dando de golpes en mi clase de Fight do en el gimnasio, y de pronto entre track y track hubo un espacio para respirar, recuerdo que Alicia, una compañera del gimnasio y además mamá del mismo colegio de mis hijos, se acercó a mí con un rostro completamente desencajado y con lágrimas en los ojos, me dijo: estoy muy consternada, hoy a las 6 de la mañana, mientras buscaba en la televisión el clima, vi en las noticias que un amigo de mi hijo se estrelló en la madrugada y al parecer fue fatal el accidente.  Desperté a mi hijo sobresaltada para darle la noticia, no sé qué hace; los papás del muchacho están en México, D.F. tal vez aún no están enterados.

       ¡Cielos! la historia parecía que removería el suelo de muchos. El acontecimiento narrado en los noticieros fue arrasador: “Un joven de 22 años muere al impactar su auto contra una base de concreto cuando presuntamente jugaba carreras y conducía a más de 200 kilómetros por hora en el municipio de San Pedro Garza García.

     Vialidad y Tránsito informó que el accidente ocurrió en la Avenida Lázaro Cárdenas, en donde quedaron esparcidos los restos del Mazda 3, luego de impactarse contra la base de concreto de un poste con cables de alta tensión, el conductor salió proyectado al pavimento y fue arrollado por otro auto”.

     Esa misma tarde, mientras convivía en una reunión que tengo los miércoles con un grupo de amigas, una de ellas de pronto interrumpe la plática para pedir oración, ella volvió a referir el suceso del accidente del mismo joven y nos dijo que  en unas horas estaría con la madre de ese joven en el funeral, pues era una de sus mejores amigas; y que deseaba ser un instrumento para que de su boca pudieran salir palabras de consuelo.

     Recuerdo que antes de mi reunión con mis amigas, había acompañado a mis cuates David y Daniel, a una semifinal de basketball, David jugó los cuatro cuartos y Daniel, tal vez descansó en total uno, hicieron un gran esfuerzo, lamentablemente no ganaron, el juego se les fue de las manos en el último  cuarto y ellos estaban tristes por el resultado.

     Eloy, mi hijo de 12 años, por su parte, a la misma hora, estaba jugando su semifinal de basket también, pero él, tenía un sentimiento diferente al de sus hermanitos, aunque su equipo había ganado, (él está apoyando a la selección de la categoría 96 siendo él 97) en ese juego, el coach decidió no meterlo a jugar ni un solo minuto… Tampoco estaba feliz por su participación, aunque el resultado final había sido bueno.

     Después de mi reunión con mis amigas, llegué a mi casa y junté  a mis hijos en la habitación antes de dormirlos, para compartirles la historia de esta familia que en ese momento estaba viviendo una gran tragedia.

     Les expliqué que los papás estaban en México, que el joven había estado jugando carreras y que sus hermanos fueron quienes tuvieron que recibir la noticia en la madrugada y se hicieron cargo las primeras horas de ir a identificar el cuerpo de su hermano… Entonces les dije: Sé que hoy no ha sido una tarde con el éxito deportivo que deseaban, y también imagino que eso no se siente bonito, pero, si comparamos lo que nosotros vivimos con lo que en este preciso instante está viviendo esta familia en el funeral, se dan cuenta que se vuelve chiquito nuestro dolor.

      David me dijo: Cierto mami, mañana nosotros tenemos la revancha, pues tenemos la oportunidad de ganar en soccer y pasar a la final. ¡Claro! Tenemos la posibilidad de volverlo a intentar.  Daniel dijo: Ese chavo, ya no. Pude ver en los ojos de Eloy, mi preadolescente una mirada de comprensión. Entonces, antes de dormir, decidimos pedir por la familia del terrible accidente.

     ¿Sabes algo? Cuando estamos tan concentrados en nosotros mismos, es lógico que lo que nos sucede parezca la más grande de las mayores tragedias, pues no tenemos perspectiva distinta a nuestra propia vida.

     Y también es verdad que en medio de una catástrofe, sería absurdo imaginar sacar los tambores y cornetas para bailar al ritmo de una salsa o merengue por encima de la tragedia, de hecho justamente es ilógico, porque hay tiempo de reír, y tiempo de llorar. 

     Y es en este momento, donde tengo que mencionar que la felicidad y el gozo no son sinónimos. La Felicidad es un estado de satisfacción y alegría de la persona que ha logrado sus deseos, le agrada lo que le rodea.

     En cambio, el Gozo es tener placer por la contemplación o disfrute de algo. Fíjate bien cómo no tiene que ver con la prosperidad, ni con que le agrada lo que le rodea, ni siquiera habla de haber logrado los deseos.  Podría ser que las circunstancias sean justo lo contrario de los anhelos, y sin embargo es a través del Gozo, que se logra tener placer o agrado al poner tus ojos en algo más allá de lo que se ve a simple vista.

     Mi amigo, el dolor es mucho más fuerte para aquellos que no tienen la esperanza de que existe algo mejor después del tiempo que pasamos por esta vida.

     Lo que quiero decir es que, para que brote el gozo de en medio la tragedia, se necesita tener la esperanza fundada en un lugar más allá del  que vemos, y poner los ojos en las cosas que no perecen… en las que sí permanecen para siempre.

     La prueba puede pasarse con gozo si tenemos el entendimiento que a través de ella de producirá en nosotros un carácter justo y que Dios está tratando con nuestro corazón, porque al final hay algo mejor que ya tenemos prometido… ((Sí, si… ya escuché lo que estás pensando, estoy de acuerdo contigo, Nadie quiere ser el protagonista de la tragedia, y sin embargo a veces pasamos por ellas)).

     Te invito a poner tus ojos en estas prometedoras palabras. Max Lucado, mi autor favorito, en uno de sus libros explicó lo que es meditar de la forma más entendible en esta época y escribió: “SI sabes cómo preocuparte, entonces sabes qué es meditar”.  Lo que quiero decir es; lee la siguiente promesa, y piensa durante todo el día en ella:

      "Aquí está el lugar donde Dios vive con los hombres... Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir… Yo hago nuevas todas las cosas… estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.  Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin… El que salga vencedor recibirá todo esto como herencia; y yo seré su Dios y él será mi hijo.”   Apocalipsis

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“¡Los Sueños No Tienen Fecha de Caducidad!”

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