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Vive MejorVivir mejor Cualquier momento es bueno para acabar con la tensión y la ansiedad y hacer de todo un poco menos. ¿Sabes cuándo o donde serán tus próximas vacaciones? Durante la década de 1980, yo era una mamá trabajadora y, de hecho, muchas familias se relajaban y vacacionaban juntas, incluso en los fines de semana. Montábamos bicicletas, hacíamos días de campo, jugábamos y no pensábamos ni un segundo en el trabajo ni en las presiones del hogar. Eso era el descanso. Pero el tiempo libre parece estar en peligro de extinción. Un estudio reciente realizado por el Families and Work Institute, de Estados Unidos, encontró que uno de cada tres empleados siente que constantemente trabaja de más. Los celulares y correos electrónicos son en gran medida los responsables. Significa que podemos trabajar en todo momento y en cualquier lugar. Y eso es problemático cuando estás hablando por tu celular y al mismo tiempo necesitas lavarte los dientes. Un famoso comediante dijo en alguna ocasión que incluso si ganabas la carrera de las ratas, seguías siendo una rata. Como una ex investigadora del estrés puedo asegurarte que tu fisiología no es tan diferente comparada con la de un roedor. Cuando una rata no se puede relajar, su sistema inmunológico falla, la presión del corazón y la arterial se incrementan y la salud general se deteriora. Una nueva investigación de la University of Michigan, de Estados Unidos, sugiere que las ratas sometidas a demasiada tensión segregan niveles elevados de la hormona conticotropina, la cual afecta al cerebro. Afortunadamente no somos roedores y podemos hacer nuestras decisiones con mayor conciencia. ¿Así que por qué insistimos en aumentar el estrés? Tal vez porque estar ocupada se ha convertido en un símbolo de estatus. Hacer tus quehaceres laborales o de la casa con mucho empeño equivale a ser una buna persona. Pero el trabajo duro produce óptimos resultados sólo hasta cierto punto. Después de eso, nuestra capacidad para crear y ser eficientes comienza a secarse y no vuelve a ser igual hasta que le das un breve descanso. Prepara tu reloj estacional Si tu oficina te permite trabajar medio día los viernes o si aún te quedan unos días libres en el año, aprovéchalos ahora. Basta con una caminata por una playa tranquila o zona boscosa cercana a tu ciudad. Planes grandes y ambiciosos podrían ocasionarte más preocupaciones que otra cosa. Date mini vacaciones Tomarte cinco minutos cada hora para levantarte y estirarte mientas estás trabajando puede ser un excelente salvavidas. Es impresionante cómo el trabajo muscular puede sacudir las telarañas de tu cerebro y darte nuevas fuerzas para seguir adelante con un proyecto de esos que parecen nunca concluir. Para un descanso menos sudoroso, contemplo mi estanque de peces tropicales, las investigaciones han demostrado que observarlos reduce el estrés y baja la presión arterial. Una caminata rápida alrededor de la cuadra o una mini meditación tienen el poder de trasformar tu día. Guarda el domingo No tiene que significar algo religioso, pero sí obedécelo. Ese fue el consejo que le di a una mujer llamada Daria, quien tomó uno de mis seminarios titulado Paz interior para mujeres ocupadas. Ella es una importante asistente en un fondo de investigaciones que trabajaba todo el día y prácticamente toda la noche y en quien el cansancio ya se empezaba a acumular. Preocupada por su salud y por su creciente fatiga se acercó a mí y me pidió una solución al problema. La receta que le sugerí: un día de reposo total por lo menos una vez a la semana. Un domingo de descanso no debe tener una connotación mística. Puede ser sólo un momento para descansar y reflexionar sobre lo ganado o perdido en la semana, leer un buen libro, dar una caminata y cancelar cualquier obligación relacionada con el trabajo. Apaga la computadora y el celular. Cierra puertas y ventanas y date la oportunidad de reinicializar tu alma. En un mes de domingos así, Daria comenzó a sentirse mejor. Fuente Psicóloga Joan Borysenki
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